Compenetración física y afectiva
Sería falso creer, como a menudo se ha señalado, que puedes compenetrarte con cualquier hombre; pero, aunque todos los manuales de psicología sexual afirman esta verdad, generalmente omiten decir que la compenetración física deriva en gran parte de la armonía global de la pareja.Si piensas que tienes una relación sexual fantástica con un hombre del que no te gustan ni las ideas ni el temperamento, un análisis más profundo seguramente te revelará que el acto sexual no te satisface en todos sus aspectos. En efecto, la relación amorosa refleja todo el psiquismo y todo lo mental de un ser. Para ser satisfactoria, debe desplegar todos los aspectos de tu personalidad.Una mujer tiende, mucho más que un hombre, a entregarse totalmente en la unión sexual; toda su sensibilidad entra en juego y, por esta razón, no podrá desplegarse en la relación si su compañero no le conviene afectiva o intelectualmente.
Puesto que podemos ser, y todas lo hemos sido, tan fácilmente cegadas por la pasión, es interesante anotar los signos que permiten descubrir la posible profundidad y
duración de una relación. Puedes así juzgar tú misma, en lo que te concierne, si experimentas amor o si sólo eres presa de la pasión.
Los signos psicológicos
Desde el inicio una relación se establece en un cierto tono. La calidad que ha presidido vuestros primeros momentos juntos será una nota básica para toda vuestra relación. Es pues muy importante, cuando experimentes amor por un hombre, estar muy atenta a los inicios de la relación: atenta en el sentido de dar un gran valor a vuestros intercambios y atenta en el sentido de anotar tu comportamiento y la respuesta del que amas.Si estás emparejada desde hace tiempo, intenta recordar tu primer encuentro, pues él ha teñido sin duda todas vuestras relaciones, y pregúntate:—¿Qué imagen tenía de mí? ¿Y ahora?—¿Qué tipo de relación buscaba? ¿Corresponde ella al papel de mujer que me gusta o que necesito tener? ¿Esta imagen se corresponde con mi ser más profundo? ¿Y en la actualidad? Puedes saberlo estando muy atenta a sus palabras y a su comportamiento pasado y presente.Un hombre puede buscar una relación particular con una mujer e imaginarse sinceramente que eres ese tipo de mujer. Si la imagen que tiene de ti no te conviene profundamente, surgirán tropiezos incesantes, ya que no obedeces con «la imagen» que tiene de ti o de la mujer con la cual quisiera vivir. Y viceversa: si el hombre del que te has enamorado no actúa en concordancia con «la imagen» que tienes de él, entonces no podrás encontrar un arreglo entre tu deseo inconsciente y la realidad, ya que ésta será siempre una realidad falseada.Cuanto más coloreada por la madre esté la imagen que se hace el hombre de «la Mujer», mayor será la fricción entre vosotros. Inversamente, cuanto más se aparte su imagen de la visión maternal y más demuestre que él mismo asume su propia vida con dinamismo y responsabilidad, la relación será más satisfactoria. De igual modo ocurre con la mujer respecto del padre. Un odio excesivo de la madre hacia el hombre, y del padre hacia la mujer, revela un cuadro del mismo tipo, incluso si está invertido.En el caso de una falta de afecto por parte del padre o de la madre, la relación de pareja puede desarrollarse como un «paraíso» en oposición al «infierno» de la infancia, lo que hace de motor para una relación muy feliz. Muchos niños desgraciados se han convertido de este modo en adultos muy abiertos en su unión, porque saben apreciar muy claramente la menor falta de amor.Es pues interesante, al reflexionar sobre tu propia imagen del «hombre ideal», analizar lo que proviene de la imagen paterna y lo que ha nacido de tu propia comprensión de la vida. Una imagen demasiado fija (procedente de criterios inculcados o padecidos en la relación con los padres) será una prisión para tu compañero. Por el contrario, una idea general de lo que quieres conseguir en la vida quizá te impedirá un matrimonio desgraciado. Es preciso pues que la imagen sea aquella que tú misma has desarrollado, correspondiente con tu profundo ser, y que además sea amplia y fluida, generosa, con el fin de adaptarse a la cambiante realidad de la vida.
Cuestionarios para comprender tu relación
Para comprenderte mejor a ti misma y saber si experimentas un amor real, responde al cuestionario siguiente.
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¿ES EL AMOR VERDADERO? |
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| 1. | ¿Qué imagen tengo de él? Corresponde a la imagen de un hombre que me gustaría amar de manera temporal o permanente? |
| 2. | ¿Cómo concibo mi relación con él? ¿Está de acuerdo con el tipo de amorque me gustaría vivir? |
| 3. | Te sientes mejor en presencia de aquel a quien amas. |
| 4. | No experimentas incomodidad frente a él, te sientes libre. |
| 5. | Sientes total confianza en él. |
| 6. | En cuanto lo ves, la vida te parece sencilla, interesante, con color. |
| 7. | Te sientes alegre, distendida; tienes ganas de bromear, de reír. |
| 8. | Es a la vez tu amigo y tu amante. |
| 9. | Te sientes natural, no necesitas mostrarte como no eres. |
| 10. | Puedes confiarte a él. |