El orgasmo femenino
Los diferentes tipos de orgasmo
No podemos afirmar, sin riesgo de comprometernos, que existen tantos tipos de orgasmos como mujeres. Pero se pueden distinguir sin embargo dos grandes categorías: el orgasmo clitoridiano, en el cual la mujer se ayuda del clítoris para terminar, y el orgasmo vaginal o profundo.
— A algunas mujeres, las caricias prolongadas del clítoris les provoca el orgasmo.
— Otras no pueden terminar con el clítoris sólo pero no pueden sin embargo prescindir de él para terminar: necesitan adoptar posturas que les permitan sentir a la vez la excitación vaginal y la excitación clitoridiana, o bien que le acaricies el clítoris mientras le haces el amor.
— Otras también terminan únicamente con las penetraciones profundas.
En una misma mujer, la manera de terminar puede ser muy variable de una vez a la siguiente, o también puede experimentar muchos orgasmos de tipos diferentes en un mismo acto de amor.
— Si se ayuda con el clítoris, la mujer puede terminar sola, con su propio ritmo; a veces, puede incluso pedirle al hombre que pare de moverse aunque permaneciendo muy apoyado.
— Los golpes rítmicos y repetidos del hombre, mientras ella ha adoptado una postura que beneficia el acceso profundo, pueden acarrear el orgasmo vaginal de la mujer sin que ella se mueva en absoluto. En este caso, es importante que el hombre guarde claramente en la memoria la postura exacta con la cual la mujer ha terminado, y el ritmo y la fuerza de los golpes. Al cabo de algún tiempo, llegará a conocer así muchas posturas clave de su pareja.
El ritmo es un elemento importante; o mejor aún, la repetición rítmica. A menudo la mujer no termina porque el hombre no prolonga el tiempo necesario un mismo movimiento, y, por supuesto, porque esos golpes profundos, muy excitantes para él, son los que lo hacen terminar a él mismo demasiado rápido, antes de que haya podido satisfacer a su compañera.
— El orgasmo del hombre puede a veces desencadenar el de la mujer. Este orgasmo espontáneo es posible cuando el ritmo de la pareja en el orgasmo es prácticamente idéntico.
—i Si la mujer puede terminar sola, sea de manera clitoridiana o vaginal o las dos, puede también descubrir el momento exacto en el que ha alcanzado el punto de no-retorno y pedir entonces al hombre que termine con ella. Su orgasmo se prolongará durante todo el tiempo que dure el del hombre.
— Otra técnica es encontrar una armonización rítmica perfecta de los movimientos del hombre y de los de la mujer. La ampliación de los movimientos en fase permite terminar entonces a la mujer, sola, si el hombre puede retenerse, o con el hombre.
— Los orgasmos repetidos de la mujer: la mujer puede terminar muchas veces en el curso de un mismo acto; en general, los orgasmos que experimenta son cada vez más fuertes (a la inversa de lo que sucede con el hombre). Tras cada orgasmo debes detener los movimientos durante algunos minutos, pues la mujer ya no tiene sensaciones y, además, tiene ganas de saborear la relación total que procura el orgasmo. Deja pues que ella misma reemprenda los movimientos; si no cortas su ritmo, se encontrará en un nivel muy alto de sensibilidad y podrás así procurarle verdaderas cimas de placer.
Cómo hacer terminar a una mujer
Ante todo hay que saber cómo ocurre el orgasmo femenino:
— Favorecido por los movimientos profundos y repetidos, se produce un derrame hormonal, sentido por la mujer como un punto de no-retorno a partir del cual el orgasmo se va a producir.
— El aumento de intensidad de los mismos movimientos, en la misma posición, con el mismo ritmo, o también movimientos espasmódicos incontrolados, provocan la emisión de secreciones dentro de la vagina, acompañada de un intenso placer. Es el orgasmo propiamente dicho. La cima del placer puede ser muy breve o durar algunos segundos, sobre todo si viene acompañado por el del hombre, pues la mujer siente entonces intensamente la eyaculación intermitente del hombre con un placer creciente.
—Tras esa cima, se produce un abandono perfecto del cuerpo, muy agradable en sí mismo; es una total relajación de los músculos acompañada de una gran serenidad mental.
El cuerpo y la mente están en reposo. Pueden presentarse entonces estados de conciencia muy elevados, pues se está en perfecta armonía con el otro y con el mundo que te rodea.
Hay sin embargo una diferencia que debe considerarse entre el orgasmo de la mujer y el del hombre. En efecto, al hombre, incluso si trata de controlarse, le cuesta muchísimo no terminar cuando ha cruzado el punto de no-retorno. Para la mujer, ocurre de diferente manera, e incluso si ha sentido el punto de no-retorno, el orgasmo no es seguro.
Un cambio de ritmo o de postura puede impedirle terminar. O también, si el hombre se apresta a seguirla, los movimientos preliminares a su orgasmo pueden bloquear el suyo.
Así es posible que una mujer tenga un principio de orgasmo y, sin embargo, que éste no ocurra totalmente. Ella se queda entonces en un estado de perplejidad, medio satisfecha, medio frustrada. Su cuerpo no se halla totalmente relajado y no siente el placer del abandono.
En fin, los tiempos propios de cada uno son muy difíciles que coincidan; a veces es cuestión de segundos.
Para que la mujer experimente un placer proporcionado a la duración del orgasmo del hombre, es necesario que el comienzo del orgasmo del hombre coincida con el suyo.
