Fantasías Sexuales
Cuando la fantasía no es una compulsión enfermiza, puede aportar un toque singular en determinado momento.Lo erótico de la fantasía es que pueda ser compartida por ambos amantes. Pero no debe ser convocada demasiado a menudo, so pena de perder todo su sabor. La fantasía jalona la memoria del eros de recuerdos vivos, todavía cargados de una sensualidad sugerente, y pertenece a las regiones en las que el inconsciente expresa sus sueños, mediante asociaciones inconexas o símbolos ricos de vida desbordante.Si se deja en libertad el inconsciente para expresarse bajo esta forma simple y simbólica, muchas pulsiones nacidas de la vida cotidiana se reabsorben y resultan transmutadas.Todas las imágenes, todos los deseos profundos deberían manifestarse durante el acto sexual, ya que Eros permite que aparezcan bajo su forma aceptable: simbólica, indolora y edulcorada por el amor. Esta aceptación de la fantasía imaginaria del otro asegura el equilibrio psíquico de la persona y de la pareja. Manifestar los Fantasías es también la manera más simple de estar en armonía consigo mismo mediante la imaginación; este proceso es idéntico al que desemboca en la creación artística. Con la expresión de lo imaginario y del sueño, lo espiritual aparece en el universo erótico; al mismo tiempo, las pulsiones negativas son transformadas en corriente de vida que enriquece al ser.Si toma forma simbólica, es decir, atenuada y embellecida, toda pulsión puede ser canalizada hacia el flujo vital, con lo que el inconsciente se purifica; mientras que si no se expresa, la pulsión puede ser reprimida y convertirse en un volcán peligroso, listo para entrar en erupción.Los Fantasías, cuando surgen espontáneamente bajo una forma simbólica, incluso poética, tienen la virtud de ser reconocidos inmediatamente por el otro. Las raíces de nuestro inconsciente son las mismas en todos los seres, hombres y mujeres. Esto permite que la forma simbólica sea reconocida, aceptada y compartida, mientras que la pulsión que se expresa directa, violentamente, es siempre rechazada y genera enfrentamientos. Cuando el hombre es presa de un Fantasía sexual que no puede compartir, se excita muchísimo pero ya no hace caso de la mujer; la armonía de la pareja se rompe, y la mujer, que a menudo lo siente, tampoco experimenta placer.Si el hombre logra controlar la fuerza de esta pulsión y expresa su Fantasía bajo una forma atenuada, compartiéndolo, existen muchas posibilidades de que la mujer lo sienta también como un aumento del placer, con lo que la armonía no se rompe durante el acto sexual.No se puede establecer una lista de fantasías voluptuosas pues, como ya he dicho, sus características son las de ser espontáneas y únicas; sin embargo, puesto que las posibilidades humanas son finitas, los ejemplos que siguen pueden en muchos casos servir de soporte a lo imaginario. Los he escogido en virtud de que resultan eróticos tanto para el hombre como para la mujer:
Fantasía retro
Si la mujer se ha puesto tacones altos, incluso botas, permaneced ambos de pie mientras la acaricias; luego desnúdala totalmente con excepción del calzado.
La sensación que invade a la mujer es muy contradictoria y erótica.
Fantasía poética
Justo antes de penetrar a la mujer, rocía su vientre, en la zona cercana al sexo, con pétalos de rosas rojas o con algunas rositas enteras.
Fantasías del sostén
Desnuda a la mujer completamente salvo su sujetador. Si éste lo permite, saca por debajo de él uno o los dos senos.
Fantasía surrealista
Durante un viaje por ruinas salvajes o en lo alto de un edificio en construcción, hazla tuya de pie y muy rápidamente, envueltos por ese decorado sorprendente.
Fantasía oriental
En una cálida noche de verano, coloca una cama en una terraza o en un jardín, y enlázate con ella bajo las estrellas y la luna llena.
Fantasía acuático
Puede tratarse de un lago, de una piscina, del mar o de una bañera, pero la sensación es tan sorprendente que merece la pena conocerla por lo menos una vez en la vida: con el coito subacuático se pierde la noción del cuerpo; es como si estuvieras diluido, disperso, sobre todo si sumerges las orejas.
Fantasía del voyeur por procuración
Haz el amor en un jardín, en plena tarde, o con toda la ventana abierta, sabiendo que ojos indiscretos os podrían contemplar.
