Tarot 806--------|Horoscopo 2010

¿Por qué muchas parejas son incapaces de confrontar sus opiniones sin sufrir ni inferir daños emocionales? La respuesta está en lo más básico de nuestra propia biología...

Nunca te has preguntado por qué dos personas solícitas y buenas en esencia no pueden dejar de herirse mutuamente? ¿Y no te sorprende a veces ver a una pareja que alguna vez fue feliz consumida por la amarga cólera o por la desesperación silenciosa? ¿Qué es lo que hace que tantas parejas que se supone se aman —o se amaban— cometan actos vergonzosos y dañinos contra el otro?. Y es que, a pesar de nuestra larga evolución como seres humanos, conservamos características animales muy primitivas que son las que nos han permitido sobrevivir, pero aún afloran ante las más variadas amenazas.
Todos los seres humanos poseemos la denominada "respuesta pelear-o-correr", regida por la parte más primitiva del cerebro, es decir, la que controla las respuestas emocionales y otras funciones como comer, dormir, sentir deseo sexual... Esta parte del cerebro, a la que se denomina "cerebro de reptil", no es creativa, no puede aprender datos complejos ni considerar las consecuencias de sus actos. Por tanto, una persona que se sienta amenazada intentará vencer o escapar. Es una reacción instintiva.

Construye un sentimiento de seguridad
En las relaciones amorosas, construir seguridad debe ser la primera consideración al empezar a mejorar tu relación. Si no existe esta sensación, es muy probable que adoptemos un comportamiento de reptil y ataquemos a la persona amada. Cuando tu pareja muestra una falta de cuidado, amor o respeto hacia ti, rápidamente lo percibes como una amenaza emocional y sientes la necesidad de protegerte.
Por tanto, tu primera reacción no es resolver los problemas, sino reducir la tensión y el dolor, calmar la relación, reestablecer un sentido de seguridad y cooperación, y avanzar hacia el reinicio de la intimidad. Para facilitarlo, puedes seguir estas pautas:
Objetiviza. Intenta comprender la naturaleza biológica del estrés y la ansiedad.
Negocia. Reconoce que casi todo por lo que discutes con tu pareja es un intercambio, y que todo intercambio es negociable. 11 Reconoce errores. Encuentra los patrones en los que tú y tu pareja despertáis ansiedad e ira en el otro.
Razona. Obliga a tu cerebro a usar destrezas de razonamiento para aclarar tus necesidades. II Identifica tus necesidades.
Hazte consciente de qué es lo que más necesitas en momentos de estrés y ansiedad, y pide ayuda a tu pareja.
Facilita la calma. Desarrolla métodos para tranquilizaros mutuamente cuando estéis cansados, de malhumor o ansiosos. Recuerda que trabajar en tu relación debe ser una aventura de exploración propia y de tu compañero o compañera.

Piensa y luego actúa

Tal vez el reto más difícil será reconocer que el cerebro de reptil está a punto de actuar y frenar el impulso fisiológico antes de que te domine. Cuanto antes intervengas frente a la respuesta pelear-o-correr, menos daño habrá.

Síntomas de reptil. Ritmo cardíaco acelerado; tensión muscular; deseo de escapar, de defenderte o de vencer a tu pareja.
Respira profundamente desde el abdomen. Inhala lentamente por la nariz, llenando de aire primero el abdomen, luego expande
el pecho y finalmente sube los hombros para dejar que el último residuo de aire llegue a tus pulmones. Manten la respiración un momento y exhala lentamente por la boca, invirtiendo el proceso anterior: primero suelta los hombros, desinfla el pecho y finalmente siente que el aire sale del abdomen. Siente la liberación de la tensión cuando exhales, y luego repite el ejercicio.
Hazte dos preguntas: ¿Cuál es el motivo de esta discusión? ¿Qué necesito ahora? A medida que avances, tal vez quieras preguntar a tu pareja cuál cree que es el objetivo de la discusión y qué necesita en ese momento.
Sal de la habitación. Si sientes que todavía estás cargado negativamente y eres incapaz de mantener una discusión tranquila y productiva, para y descansa al menos 20 minutos. Sal de la habitación, incluso sal de casa o ve a caminar o a correr alrededor de la manzana. Estos descansos deben ser largos, porque el cuerpo necesita como mínimo 20 minutos para recuperarse del estado pelear-o-correr.

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