Luna en Escorpio
En Escorpión, segundo signo del agua en la relación zodiacal, la luna se halla en caída. Se trata de una posición astrológicamente inarmónica, que opone los impulsos sexuales a los sentimentales. El ámbito de lo sensible es como un carro entre dos bueyes que tiren en direcciones opuestas: por una parte existe el deseo del todo y en seguida; por otra, la acuática vibración de la luna perseguiría emociones más sutiles.
Este conflicto tarda en resolverse y los dos impulsos tienden a alternarse; de esta manera se alcanzan momentos de exaltación, a los que siguen otros de arrepentimiento. Sin embargo, las lágrimas suelen ser de cocodrilo, y a la primera ocasión renace el conflicto.
La alternativa pudiera residir en un severo autocontrol, lo que sin embargo implicaría el riesgo de reducir el potencial intuitivo. Por el contrario, aquel que logra percibir los estímulos creadores (destacaremos especialmente a los nacidos en Virgo y en Acuario), puede conseguir de la luna en Escorpión una extraordinaria capacidad de profundización, una agudeza de percepción que le llevará directamente al meollo de las cuestiones.
En cambio, en el caso de que esta luna coincida con un sol en Géminis, la ironía podría convertirse en sarcasmo y la curiosidad en mitomanía.
Por lo que respecta a su mejor fase, es, sin duda alguna, la menguante. Una luna Escorpión que lleva la huella de Marte (que es el señor del signo) no necesita ciertamente los apremios vitalistas propios de la luna creciente.
En las relaciones interpersonales, los nacidos con la luna en Escorpión tienden a menudo a excederse. Sin embargo, este apasionamiento no es constante, y se mueve en permanentes altibajos. En algunos casos puede sublimarse, llegando a constituir una irresistible fuente de actividad.

Signo Escorpio