Luna en Acuario
En este signo del aire, penúltimo de la secuencia zodiacal, la luna adquiere tonos abstractos que a veces resultan utópicos. Urano, que rige este signo, la vuelve inquieta y dinámica, proyectada hacia al futuro. Pero dado que estas características no están muy de acuerdo con su naturaleza real, que es cambiante, pero repetitiva en el ciclo recurrente, el ámbito de lo sensible se ve afectado por inquietudes contradictorias.
A pesar de encontrarse en armonía con el yo racional, que absorbe con facilidad las sugerencias de la intuición, la luna en Acuario tiende a empujar hacia metas improbables a quien la tenga en su mapa.
A fuerza de escuchar alabanzas, ya sean imaginarias o reales, y en cualquier caso promovidas en el mundo exterior más que en el interior, los nacidos con la luna en Acuario terminan por sobreestimar su celebrado altruismo; que a veces no es tal, sino más bien una necesidad de ilusión, una confianza instintiva en la perenne perfectibilidad de las cosas.
En el ámbito de los sentimientos, esta luna tiende a ampliar su campo de acción; y es raro que se limite a la relación individual, por sentirse inclinada a involucrar al prójimo. De lo anterior se desprende que quien tiene un compañero con su luna en Acuario puede sentirse a veces desilusionado por un amor que, al incluir al resto del mundo, no deja mucho sitio a la intimidad.
Por supuesto, no faltan las ventajas: difícilmente se cae en las trampas de la pasión, y los prejuicios del conformismo no inciden en la vida sentimental. Si además esta luna es creciente, entonces se multiplican las posibilidades, e incluso puede darse el caso de que quien la tenga en su mapa consiga ponerse al servicio de un ideal social.

Signo Acuario