Tarot 806--------|Horoscopo 2010

La Luna en el campo

Si al nacer de la luna, oh Filis,
elevaras al cielo tus manos de villana,
y con incienso y frutos anuales
y codiciosa cerda aplacarás a los Lares,
la vid fecunda no notará el Ábrego
pestilencial ni la mies la herrumbre
que vuelve estéril, ni la tierna grey
la nociva influencia del otoño.


Así cantaba Horacio, y muchos siglos después, Roger Bacon afirmaba que en la siembra, el cultivo y la poda es útil guiarse por las fases de la luna.
Son innumerables las máximas y sentencias a este respecto, y se siguen fielmente todavía las costumbres que se acomodan a las influencias lunares para todo lo que atañe a la agricultura. A pesar de que la tradición campesina no es uniforme, sino que por el contrario varía mucho de un lugar a otro, existen unos principios generales que se pueden resumir de la siguiente manera: hacer en luna creciente todo aquello que debe crecer y prosperar (siembra, injertos, cultivos) y en luna menguante todo lo que debe acabar o ser destruido (talas, cosechas). Más detalladamente: las hierbas, las plantas, las hortalizas y de modo especial las cucurbitáceas, calabazas, pepinos, etc., se plantan con luna creciente, mientras que lo que crece bajo tierra ha de hacerse con luna menguante. La cosecha, la poda, la recogida de la fruta, la siega del heno, la tala de los árboles, pero asimismo el corte de las uñas y del cabello, si se quiere que vuelvan a crecer más deprisa y más abundantes, han de llevarse a cabo, en cambio, con luna menguante. El vino encubado se trasiega con luna menguante de marzo, y para obtener trigo duro, hay que sembrarlo con luna creciente; por el contrario, el ajo se planta con luna llena, así como las semillas viejas. La leña cortada con luna nueva, especialmente si ésta se encuentra sobre un signo de agua (Cáncer, Escorpión y Piscis), se impregna de humedad y será poco utilizable.
Hay algunas hierbas, entre ellas la artemisa, la salvia y la ruda, consideradas medicinales y "mágicas", que se recogen en la noche precedente al solsticio de verano, y se llaman hierbas de San Juan, por el santo que se festeja el 24 de junio. De junio a diciembre las noches se van alargando, y la luna tiene más tiempo para enviar a la tierra sus benéficas influencias. Estas tradiciones, a las que ningún campesino renunciaría, se han sometido recientemente a comprobación], pudiéndose establecer que el consumo de oxígeno de algunos tubérculos, como la zanahoria y la patata, y, por tanto, su crecimiento, varía según las fases lunares. También se ha descubierto que la bioelectricidad de las plantas aumenta cada cuatro semanas, coincidiendo con el plenilunio.



hierbas de San Juan

Hierbas de San Juan