Tarot 806--------|Horoscopo 2010

También es un cuerpo celeste

Nuestro satélite, segundo en tamaño del sistema solar, tiene, naturalmente, identidad propia como objeto astronómico. La proximidad con la tierra ha hecho que fuera el más estudiado por los científicos antiguos y modernos. Este es el carnet de identidad del blanco astro de la noche. La luna tiene un radio de 1.736,6 km, y una circunferencia máxima de 10.906 km, que corresponde a poco más de un cuarto del meridiano terrestre. Su superficie es, poco más o menos, un cuarto de la tierra; su volumen, un cincuentavo de nuestro globo; la distancia media desde la tierra es de 384.403 km y la velocidad promedio de rotación, alrededor de 1 km por segundo. La luna gira sobre su eje en un tiempo que es igual al de rotación alrededor de la tierra, de modo que mantiene siempre el mismo hemisferio dirigido hacia nosotros. Sin embargo, el sol luce sobre la totalidad de la luna saliendo y poniéndose; un día lunar entero corresponde a 29 días, 12 horas, 44 minutos y 3 segundos, que es el tiempo que separa dos novilunios. Nosotros vemos únicamente la zona iluminada de la cara vuelta hacia la tierra; la variación de la cantidad de luz sobre esta cara visible da lugar al fenómeno de las fases lunares. Cuando la luna se encuentra entre el sol y la tierra, la cara visible aparece oscura: es la luna nueva. A la luna le debemos uno de los espectáculos más impresionantes y fascinantes del cielo: los eclipses, un juego entre tres; tierra, luna y sol.
La luna y la tierra se mueven sobre órbitas que tienen distintas inclinaciones. La de la luna, con respecto al nivel orbital terrestre, se halla inclinada 5° 8'. Estas dos trayectorias se interseccionan en dos puntos, llamados nudos. Cuando el sol y la luna pasan simultáneamente por un nudo (novilunio o conjunción) se produce un eclipse de sol, es decir, la luna se interpone entre tierra y sol, su disco oscurece el disco solar y sobre la tierra cae una sombra que aún hoy en día atemoriza. Cuando el sol y la luna se encuentran simultáneamente sobre la eclíptica (el plano ideal sobre el que se mueve la órbita de la tierra alrededor del sol) a una distancia de 180° (plenilunio u oposición), se produce el eclipse de luna. La tierra se encuentra entre los dos cuerpos celestes y proyecta su cono de sombra sobre el disco lunar. La luna gira unifórmente sobre su eje, pero dado que su órbita es marcadamente elíptica, se mueve más rápidamente cuando está cerca de la tierra y con más lentitud cuando se aleja. La temperatura de la superficie lunar sobrepasa los 100 grados centígrados cuando el sol está en el cénit, mientras que en la noche lunar, que dura poco más de catorce días terrestres, baja a -150 grados. Esta oscilación térmica se da únicamente en la superficie. A una profundidad de quince centímetros, la temperatura oscila sólo ligeramente y no se aleja del punto de congelación del agua. Por lo que respecta a su origen, la luna, a pesar de haber sido fotografiada, sondada, explorada y analizada, conserva su secreto. Las teorías formuladas a este respecto siguen siendo meras hipótesis; la más antigua, que sostiene que la luna se habría separado de la tierra, es la que tiene mayor credibilidad. La teoría según la cual la luna se formó de una subnebulosa a la que pertenecía también la tierra, no convence plenamente a los cosmólogos, los cuales, por otra parte, consideran muy arriesgada la hipótesis de Cameron, quien argumenta que nuestro satélite, vagando por el espacio sideral, habría sido arrastrado al campo de gravitación terrestre. La tesis de Goldreich parece ser la más acreditada de la actualidad: según este autor, la luna se ha formado por agregación de cuerpos menores que orbitaban alrededor de la tierra.

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