La luna atacada, pero no vencida
En el mundo antiguo, Israel fue el bastión del monoteísmo, por lo que a la luna se le negó todo culto. A pesar de ello, y la Biblia lo repite a menudo, los sabios de Israel tuvieron que luchar no sólo con el politeísmo de los pueblos vecinos, sino también con los mismos hebreos. Las catástrofes que se abatían sobre el "pueblo elegido" eran, según la Biblia, un castigo por su infidelidad a Yahvé.
En el Deuteronomio (XVII, 3-5) se dice: "Si en la ciudad que Yahvé, tu dios, te ha asignado, hay un hombre o una mujer que no son del agrado de Yahvé, tu dios, o van contra él sirviendo a otros dioses y postrándose ante ellos, o ante el sol, o ante la luna, o ante toda la armada del cielo [los astros], después de haber constatado que semejante abominación se ha cometido en Israel, arrastrarás a ese hombre o a esa mujer hasta las puertas de la ciudad y lo lapidarás hasta la muerte." En los textos sagrados hay toda una serie de condenas, castigos y amenazas para impedir que los hebreos adoren a los falsos dioses. Hasta el mismo Job temía caer en la tentación (XXXI, 26-28).
Si viendo su luz resplandecer
y ala luna avanzar radiante
mi corazón, en secreto, se ha dejado seducir
y mi mano se ha dirigido hasta la boca para un beso...
Un crimen que debe ser juzgado
porque habría renegado de mi Dios.
Puesto que Yahvé, Dios, había creado el cielo —"eres tú, Yahvé, tú solo el que has hecho el cielo, el cielo de los cielos, y toda su armada, (...) la armada de los cielos se postrará ante ti"—, la luz de Dios debía eclipsar a todas las demás:
El sol y a no te servirá para alumbrar el día
ni la luna para tus noches.
Sólo tendrás a Yahvé como luz
y a tu dios por adorno.
Tu sol no se volverá aponer
y la luna no menguará jamás,
porque tendrás solamente a Yahvé como luz
y se terminarán los días de tu luto.
(Isaías LX, 19-20)
Pese a esta repetida negación de cualquier culto politeísta, el calendario lunar se usó en Israel durante mucho tiempo:
En cuanto a la luna, siempre exacta,
ella indica el tiempo.
Es un signo de eternidad.
De la luna procede el signo de la fiesta
cuando el astro mengua después de la plenitud.
De su nombre procede el del mes;
ella crece maravillosamente en su transformación.
(Eclesiastés, XLIII, 6-8)
Sin embargo, los sacerdotes se apresuraban a subrayar que era Yahvé quien había hecho a la luna para medir el tiempo. El encarnizamiento con que los sabios perseguían no sólo al culto, sino al calendario lunar, nos hace pensar que éste había arraigado en gran manera en Israel. En efecto, el sábado (shabbat) fue al principio la fiesta de la luna llena, cuando el astro aparece con todo su esplendor. Shabbat deriva de sha-batti (cesar), y era el día en que la luna "cesaba de crecer". Luego se extendió este día de fiesta a las otras fases de la luna, y se repitió cada siete días, para convertirse en el "día de reposo", es decir, el día en el que había que "dejar de trabajar". También la Pascua (pesdkh) era al principio una fiesta del plenilunio. Según las fuentes bíblicas, Yahvé ordenó a los hebreos que la celebraran para conmemorar el éxodo de Egipto y haber escapado de la décima plaga: "Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: 'Este mes se convertirá para vosotros en el primero, lo consideraréis el primero del año. Habladle a toda la comunidad de Israel y decidle: que cada uno de vosotros, el diez de este mes, consiga un cordero sano y macho de un año, y durante la noche entre el catorce y el quince lo inmolaréis, (...) con su sangre rociaréis la puertas de las casas, y esa misma noche comeréis su carne asada con hierbas amargas, acompañada de pan ázimo'" (Éxodo, XII, 1-10). En éste y otros muchos pasajes de los textos sagrados se encuentran, aunque en forma de rechazo, unas referencias muy claras al anterior culto lunar.