Animales y flores
Los animales asociados mitológicamente con la luna son aquellos en los que resulta más evidente la característica de la transformación (la serpiente), de la fertilidad (el conejo), o bien su relación con el agua (el cangrejo, los moluscos y los peces). Por lo que respecta a las aves, predominan la paloma y el pavo real, símbolos respectivamente del final del diluvio y del mito de Narciso. También son lunares los animales que alternan ciclos de vitalidad con otros de letargo, y los insectos que se transforman de gusano en mariposa.
El gato, asociado durante siglos con las brujas, que, como se sabe, actuaban sobre todo de noche y celebraban sus aquelarres al claro de luna, es el animal lunar por excelencia; su pupila cambiante, cuando la luna crece se vuelve más amplia y redonda, según una antiquísima creencia. Igualmente el sapo, otro símbolo de brujería, es un animal lunar. No hay que olvidar al toro, que en el antiguo, Egipto y en los mitos posteriores llega a ser objeto de sacrificios para hacer "renacer a la luna".
En lo tocante a las flores, las que según la tradición tienen relaciones analógicas con la luna son, especialmente, la rosa y el loto, ambos situados en el centro del mándala, que es el círculo mágico utilizado por las civilizaciones orientales para representar al espíritu divino. Son flores lunares características las plantas que florecen de noche, como el jazmín, la petunia y el nenúfar, puesto que se creía que sus corolas absorbían la plateada luz lunar.

El Pavo Real, ave asociada con la Luna