Tarot 806--------|Horoscopo 2010

 

Zeus y Leda

 

Apoderarse de Leda y hacerla madre no le costaba nada. Pero Zeus empezaba a darse cuenta de que sólo el amor es capaz de dar fruto de hijos útiles a la humanidad, y quiso que, por primera vez, sus hijos fuesen hijos del amor. Podía haber tomado la forma humana de un bello adolescente. Pero Tíndaro era el mejor de los hombres de su tiempo y la competencia se ponía difícil. Zeus resolvió el problema con astuta habilidad.
Una tarde Leda estaba en su jardín, junto al lago, y vio que se le acercaba un hermoso cisne. Nunca había visto un animal tan bello. El cisne llegó a la orilla y Leda lo acarició y lo besó. Notó que la carne del cisne se estremecía de placer y pensó: «Es un animal sensible». Zeus, que podía seguir los pensamientos de Leda, comprendió que la cosa iba por buen camino. De vuelta al Olimpo consultó con su otra hija, Afrodita. Era su hija predilecta y no tenía secretos para ella. Afrodita murmuró:
—Lo comprendo; una gran belleza inspira siempre amor.
—En los hombres, que son muy sensibles a la belleza, sí. En las mujeres, no.
—Acaso una gran compasión...
Ya empezaba a saber Afrodita que la compasión es uno de los sentimientos femeninos que más fácilmente se transforman en amor. Zeus y Afrodita hacen un pacto secreto y una tarde, mientras Leda estaba sentada a la orilla del lago esperando al cisne, oye en los aires un extraño rumor. Levanta los ojos y ve llegar a su cisne querido perseguido de cerca por un águila negra. El cisne no puede aceptar el combate con otro animal más fuerte y huye, volando disparado hacia la tierra.
Leda le tiende los brazos, el cisne la descubre y se refugia en ellos tembloroso. El águila no se atreve contra Leda y remonta el vuelo. Esto ocurre en aquella hora tan dulce del atardecer, cuando el sueño de amor se apodera de todos los corazones sensibles.
Nadie ha podido describir el amor del cisne y Leda, porque Zeus, que lo tiene todo previsto, hizo que se formara una gran nube densa que oscureció la luz del sol. Se ha sabido que el águila negra llegó, espacio arriba, hasta el Olimpo y que allí recuperó su verdadera forma. Era la misma diosa Afrodita que se había transformado para ayudar a su padre, fingir que atacaba al cisne y enternecer así el corazón de Leda.
El resultado del amor de Zeus y Leda no se hizo esperar y revistió la extraña forma de un huevo. Y del huevo salieron dos niños gemelos. Ésta es la primera vez que los gemelos figuran en la leyenda, y son gemelos nacidos, como los auténticos, del mismo huevo de mujer. Pero Leda, durante su trato amoroso con Zeus, no había dejado de cumplir con Tíndaro, a quien amaba, sus deberes de esposa. Y así tuvo un parto doble, en realidad cuádruple, porque empezó por dos huevos y terminó por cuatro hijos, dos de cada huevo.
En este punto la leyenda tiene versiones distintas y existe una cierta confusión. Según la versión más autorizada, de cada huevo de Leda salió un niño y una niña. Una de las parejitas, la que salió del huevo cuyo padre era Zeus, era de semidioses inmortales : Pólux y Helena. Del otro huevo salió una pareja mortal, humana, cuyo padre era Tíndaro: Castor y Clitemnestra.
En otra versión, la pareja de gemelos inmortales, hijos de Zeus, son los dos muchachos Castor y Pólux, y la pareja mortal las dos niñas, Helena y Clitemnestra. Pero no parece ésta la versión auténtica, pues por todo lo que ocurre después se sabe que Clitemnestra y uno de los dos hermanos, Castor, son mortales. De la inmortalidad de Pólux no se ha dudado nunca. De la de Helena, sí, y en algunas versiones de la leyenda se la trata, a última hora, como a un mortal cualquiera. Muchos poetas griegos cuentan las mismas leyendas, a veces con siglos de diferencia; pero no las cuentan todos igual. La antigua leyenda les inspira y la inspiración hace todo lo demás.
Esta Helena, hija de Zeus y Leda, fue la causa, como explicaremos en otra historia, de la famosa guerra de Troya. Clitemnestra, la niña de la otra pareja, fue la mujer de Agamenón, el héroe griego, rey de Argos y de Micenas y hermano de Menelao, esposo de Helena al principio de la guerra de Troya. Clitemnestra es un personaje de tragedia, pues ve morir a su hija Ingenia y mata más tarde a su esposo Agamenón, para vengar así la muerte de Ingenia, que había sido sacrificada por su padre. Una tragedia, como todas las de la leyenda griega y acaso como todas las del mundo entero, fundada en errores y en intervenciones de caprichosas fuerzas mayores divinas, superiores a la razón humana, porque Ingenia, en cuyo nombre se hacía todo, no había muerto.
Castor y Pólux fueron dos bellos mozos, muy parecidos, aunque hijos de padres distintos. Quizás este parecido fue la causa de la confusión de las versiones que les suponen salidos del mismo huevo e hijos ambos de Zeus. Pólux era inmortal, como Zeus su padre, y Castor era mortal como su padre Tíndaro. Fueron famosos, acompañaron a los argonautas en su famosa expedición, invadieron Atenas para recuperar a Helena, que, muy jovencita, había sido raptada por el viejo rey Teseo, y cuando Castor murió a manos de su primo Idos, Pólux, desconsolado, rogó a Zeus que le hiciera morir también.
Zeus no le pudo complacer, porque Pólux había nacido inmortal, y para no separarle de su hermano mezcló la inmortalidad de uno con la mortalidad del otro, y los dos residen desde entonces durante medio año en el reino de los muertos, y durante el otro medio año en el Elíseo con los inmortales. Los antiguos les dedicaron dos estrellas de primera magnitud, en una de las constelaciones del Zodíaco, en Géminis.