Tarot 806--------|Horoscopo 2010

 

Jasón y Medea

 

Después de muchas aventuras los argonautas llegan a Cólquida. Allí está prohibida la entrada a los extranjeros. Pero la diosa Hera protege a los expedicionarios, envuelve la ciudad en una nube espesa y cuando los vecinos se dan cuenta ya están todos los invasores dentro y no los pueden echar. Y allí, en el palacio del rey Eetes, se produce el encuentro de Jasón y Medea.
El rey Eetes tiene dos hijas, Calcíope y Medea. Calcíope, la mayor, está casada con Frixo. Medea no tiene esposo y apenas se deja ver, porque es sacerdotisa del templo y raras veces descuida sus oficios.
Esta Medea, tan famosa en la leyenda y en la literatura de todos los tiempos, es hija de Eetes y de Idya, una ninfa del mar hija de la maga Circe y de Helios. Parece que en su juventud fue educada por Circe, que le enseñó muchas raras artes de magia.
La leyenda de Medea tiene versiones muy distintas, y sus autores, todos poetas de poderosa imaginación, se han gozado llevando el mito por muchos caminos. Son nada menos que Hesíodo, Píndaro, Apolonio de Rodas, Sófocles, Eurípides... y muchos otros después.
El encuentro de Jasón y Medea se produce en el atrio del templo. Eetes no ha querido todavía escuchar a Jasón y éste acude al templo a implorar la ayuda de los dioses. Entra en el momento en que sale Medea, y quedan uno frente al otro, sobrecogidos de amor desde el primer instante. También esta vez el amor empieza por el amor definitivo, ya en toda su plenitud.
Medea, enamorada de Jasón, ya lo sacrifica todo a su amor y nada de lo demás, ni siquiera los sentimientos filiales, le importa. Es ella la que convence al rey para que escuche a Jasón y la que después traiciona a su padre en favor del héroe. Lo hace y lo hará todo por Jasón, porque él le ha prometido cumplir la única condición que ella le ha puesto:
—Que seas mío para siempre.
Y Jasón, que está de veras enamorado de Medea, acepta el pacto de amor.
La primera traición de Medea contra su padre y a favor de Jasón consiste en un filtro que proporciona al héroe, para hacerle, durante un día, más fuerte y poderoso que nadie. Sólo con este filtro podrá robar el vellocino.
Y Jasón, con ayuda de Medea, se apodera del codiciado tesoro. Aquí las versiones son todas muy distintas. Según unas, es Jasón quien usa el poder del filtro, mata al dragón y se apodera del vellocino. Según otras, es Medea la que lo roba para su héroe. Y aun en otra versión Orfeo adormece al dragón con su música maravillosa y así Jasón puede robar el vellocino sin lucha ninguna.
Jasón, ya con el vellocino en su poder, trata de huir con los argonautas y con Medea, que ya no se separa de él. Y lo consigue gracias a otra terrible traición de Medea que también tiene versiones distintas. En la más fuerte, Medea consigue atraer con engaños a su hermano Absirtos (o acaso le hace prisionero cuando Absirtos se dirige contra los expedicionarios para impedirles la huida). De cualquier modo ella tiene a Absirtos en su poder, le mata, le despedaza y esparce los trozos en el camino que han de seguir los guerreros de su padre cuando persigan a los argonautas. Así, al detenerse a recoger los restos del muerto, pierden tiempo y los argonautas pueden huir. En otras versiones el autor de la muerte de Absirtos es Jasón.
Después de muchas peripecias, Jasón y Medea llegan a Yolcos y Jasón entrega a Pelias el vellocino de oro y le reclama el reino. Pero Pelias no había pensado jamás que Jasón regresara con vida y lo había organizado todo para quedarse con el reino para él y sus descendientes. La esposa de Esón, al ver lo que ocurría, se había quitado la vida, y el hijo menor del matrimonio, hermano de Jasón, había sido asesinado.
Jasón quiso exigir la devolución del reino y tomar venganza por la muerte de su madre y de su hermana. Pero Medea le rogó que le permitiera encargarse ella de la venganza. Pelias había envejecido mucho y Medea dijo a las hijas del rey que ella podía devolverle la juventud. Y para convencerlas mató a un viejo cordero, lo despedazó, hirvió los trozos en un caldero junto con ciertas hierbas mágicas, y así lo convirtió en un corderillo alegre, en los primeros meses de su vida.
—Lo mismo puedo hacer con vuestro padre el rey.
Las hijas aceptan, dan muerte a su padre, lo despedazan y ponen a hervir los trozos en un caldero junto con las hierbas mágicas. Pasa el tiempo y el milagro no se produce. Y entonces Medea, burlona, les dice que ha puesto otras hierbas desprovistas de virtud y que jamás devolverá la vida a Pelias.
Tampoco todas las versiones de la leyenda coinciden en este crimen de Medea. Según algunas versiones, Jasón comparte el trono con Pelias, a quien Medea devuelve de veras la juventud. Pero, sea como fuese, lo cierto es que Jasón no llega a reinar en Yolcos y que, muerto Pelias, es proclamado rey su hijo Acasto. Esto parece más verosímil después del crimen de Medea. Huidos o no, según las distintas versiones, Jasón y su joven y bella esposa Medea abandonan Yolcos y se trasladan a Corinto. Y allí, en Corinto, se produce la tragedia tantas veces cantada por los poetas y nace el verdadero mito de Medea.
Jasón y Medea viven en Corinto felices, enamorados, durante diez años. Tienen dos o tres hijos, los dos mayores gemelos, Tésalo y Alcimenes. El tercero, mucho más joven, se llama en algunas versiones Tisandro. En otras versiones este hijo no existe y los dos únicos se llaman Mérmero y Feres. Lo importante es que tienen hijos, al menos dos.
Pasan los años. Jasón sigue tan fuerte y tan capaz de empresas heroicas. Medea empieza a envejecer. Es lo que suele ocurrir en los mejores casos. Sin embargo, Medea no teme nada, pues sabe que Jasón está ligado a ella por un juramento. Y lo más curioso es que el motivo de este juramento ha sido la posesión del vellocino y la recuperación del reino de Yolcos, y que el reino de Yolcos ha sido abandonado ya en otras manos y que en este abandono se ha perdido la pista del vellocino, que la leyenda deja de mencionar. Es decir, que Jasón ha comprometido su corazón por dos conquistas que no le han servido de nada. Y sólo tiene a Medea, de la que ya no está tan enamorado como al principio.

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