Tarot 806--------|Horoscopo 2010

 

Eros y Psique

 

La leyenda de Eros y Psique es una de las más antiguas, pero no nos ha llegado sino a través de una versión probablemente más moderna que otras: la de Apuleyo, que la cuenta en sus Metamorfosis.
Eros es hija de Afrodita y de Ares (Vulcano en la mitología romana), dios del fuego. Todos los dioses tienen en las dos mitologías nombres distintos. El Eros griego corresponde al Cupido de los latinos, donde conserva su carácter de dios del amor.
El hombre ha visto siempre en el amor un secreto poder misterioso, y la leyenda de Eros y Psique es una de tantas explicaciones mitológicas de este misterio. Más una exposición que una explicación, porque el misterio no se ha explicado jamás.
Parece que Eros, en sus primeros años, no da pruebas de mucha inteligencia. Es un chiquillo sonrosado y tierno, de aspecto afeminado. Después se convierte en un bello adolescente todo hecho para el amor, lo que raras veces son los hombres, para quienes el amor sólo es uno de tantos accidentes de la vida.
Psique es hija de un rey. Tiene dos hermanas mayores, muy bonitas las dos, pero de una belleza humana corriente. La de Psique es una belleza sin precedentes. Las dos hermanas se han casado y Psique continúa soltera. Es tan bella que asusta a los hombres y ninguno se atreve a solicitarla. Temen que si ella les pertenece se incapacitarán para todas las otras misiones del hombre: la sabiduría, el ejercicio del poder, la guerra.
—Es demasiado bella — dicen.
Un día las tres hermanas están en el jardín de palacio. Eros, siempre invisible, vaga por allí armado de su arco y de sus flechas envenenadas. Es un dulce veneno, pero es veneno y puede matar. Ve a Psique, que se está bañando, y la encuentra tan bella que, en un movimiento brusco de sorpresa, se hiere con la punta de una de sus flechas. Desde este momento, también envenenado Eros, está perdido de amor por ella.
Pero no puede hacerla suya de una manera normal, porque él es un dios y ella es una mujer. Los padres de Psique consultan el oráculo acerca del porvenir matrimonial de su hija pequeña; Eros se infiltra en la voz del oráculo y les dice que la abandonen en un determinado sitio y que allí irá a recogerla el ser que como esposo le han destinado los dioses.
Los padres obedecen. La visten de novia, con todas sus galas, y la llevan al sitio indicado, con la misma pompa que si la llevaran a casar. Y allí se despiden de ella y la dejan abandonada. Psique espera impaciente durante mucho rato y no ve a nadie. Espera con mucha ilusión, porque ha oído hablar tanto de las delicias del amor que ya tiene ganas de conocerlo de cerca. Pero no llega nadie. Por fin, cuando empieza a declinar el día, Psique se siente como transportada a través del aire. Se desvanece, y cuando vuelve en sí se encuentra en un palacio de ensueño, rodeado de un jardín maravilloso. Y sin ver a nadie/ oye una voz como un susurro del aire que le dice: —Pide cuanto quieras y todos tus deseos serán satisfechos.
Psique quiere saber si esto es verdad y pide muchas cosas: vestidos, joyas, instrumentos de música que toquen solos. Todo aparece en seguida, más bonito de lo que ella podía imaginar. Quiere saber quién es su genio protector y hace preguntas al aire. Pero nadie le contesta. Psique encuentra todo aquello muy misterioso y grita que quiere saber a quién pertenece. Entonces la misma voz de antes le susurra:
—Tu esposo acudirá a verte cuando sea la hora.
Ella sigue intrigada y feliz. No ve a nadie a su alrededor. Todo lo que desea se lo sirven manos invisibles. Corretea por el jardín, admirada de todo, y, llegada la noche, cansada y esperanzada, entra en el palacio y pide una luz. Pero esta vez no es obedecida. Ha de buscar la cama a tientas y ha de acostarse a oscuras.
Y entonces, en la oscuridad, el aire de la estancia se convierte en una voz suave :
—Aquí está tu esposo, Psique. Ámame como yo te amo, por encima de todo, y no busques a nadie más. No puedo decirte mi nombre, ni puedes ver mi rostro. Pero, a pesar de todo, si me amas como yo a ti, seremos felices.
Y Psique se siente amada en la oscuridad, maravillosamente amada. Y es feliz como nunca otra mujer lo ha sido. Espera con ansia la primera luz del día, pero un poco antes del primer amanecer queda profundamente dormida, y cuando despierta ya brilla el sol y ella está sola en el palacio. No encuentra el menor rastro de su amante nocturno. Y así todas las noches, durante mucho tiempo, Psique es amada por el desconocido a quien no puede ver el rostro, y durante los días, a la luz del sol, vaga sola por el palacio y por los jardines.
Todas las noches Psique pide a su amado que se deje conocer, aunque sólo sea un instante, y todas las noches recibe la misma contestación:
—No me lo pidas. Es imposible.
—¿Por qué?
—No lo puedes saber. No lo comprenderías.
¿Cómo pueden esas razones absurdas satisfacer el corazón de una mujer enamorada? ¿Y cómo puede esta misma mujer mantener el amor en su corazón sin la presencia visible del ser amado? Psique empieza a sentirse angustiada. La paz ha desaparecido de su espíritu. Y una noche pregunta a su misterioso caballero:
—¿Tampoco puedo volver a ver a mi madre y a mis herrmanas ?
—Sí; cuando quieras.
—j Mañana!
Es un grito que le sale del ct razón. Aquella noche, un poco antes del amanecer, se duerme como todas las noches, y despierta en el palacio de su padre. Allí es recibida con mucha alegría. Su madre y sus hermanas no terminan de hacerle preguntas. Psique lo cuenta todo y también que cualquier cosa que pida le es concedida en seguida.
—Pide que le quieres ver.
—Se lo he pedido todas las noches. Es lo único que me niega.
—Dile que te irás.
—No podría irme. Le quiero demasiado.
—Pues apela a tu astucia de mujer.

 

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