Puede ser tan adictivo como la cocaína y tan seductor como el más potente de los afrodisíacos. Sin embargo, sus efectos pueden ser tan sutiles que las víctimas no se den cuenta de lo que les está sucediendo... hasta que ya es demasiado tarde. ¿De qué se trata? Del amor en Internet. Hoy en día, hombres y mujeres se conocen y se enamoran unos de otros a través del Messenger, América Online y un gran número de listas de correo y servidores que entrelazan el mundo entero. Ocurre todos los días, relacionando a individuos que pueden estar en México D.F., Madrid o Buenos Aires.
¿Enamorarse a través de una máquina? A mucha gente le parece una idea muy cómica e incluso ridícula.
La revista Time decía en 1997 (¡hace diez años!)que los divorcios causados por las aventuras amorosas a través de Internet son cada vez más comunes. Las cifras son asombrosas. ¿Cómo puede ser cierto? Después de todo, sólo estamos hablando de mensajes mecanografiados sobre un teclado de ordenador, ¿verdad? ¿Enviar mensajes a desconocidos? Cuando dos personas deciden comunicarse, sea en una «habitación privada» de algún canal de conversación o a través del correo electrónico, puede pasar algo que no ocurre en ningún otro ámbito de la vida. No envían ni reciben ningún estímulo visual, auditivo ni táctil. No perciben los malos olores corporales, no ven restos de lechuga en los dientes, no sienten rechazo; no se producen miradas escrutadoras que pueden atemorizar al otro y hacer que termine la relación. No hay arrugas ni patas de gallo que delaten la edad de cada uno. De hecho, no existen signos basados en la realidad que prevengan a los autores de las cartas a la hora tener las fantasías que deseen sobre el otro.
En el amor a través del ordenador, puedes imaginarte cualquier cosa que desees sobre los sentimientos de la otra persona. Puedes creer que el otro te comprende perfectamente y que estás compartiendo una experiencia emocional como nunca antes habías vivido. La comunicación a través de la red puede hacerte sentir que estás revelando los aspectos más íntimos y ocultos de tu ser, gracias a la facilidad de la comunicación y la posibilidad de escribir tus pensamientos.
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