¿Puede considerarse adulterio el sexo por ordenador?
Existe un importante debate sobre si el cibersexo constituye un verdadero adulterio entre las personas casadas o si para que una actividad sexual sea adúltera se requiere un contacto sexual físico. Hasta el momento, ha existido al menos una sentencia de divorcio basada en la premisa de que la relación a través de Internet constituyó adulterio y, por lo tanto, causó un daño irreparable en el matrimonio.
A partir de esa premisa, podríamos decir que el cibersexo puede ser considerado adulterio cuando perjudica a la relación matrimonial. La relación de Pedro con Natalia empezó con intercambios inocentes, pero evolucionó de tal manera que se convirtió claramente en un peligro para su matrimonio. «Las fantasías están bien», se decía Pedro, «esto son sólo fantasías».
Pero la soledad que sentía dentro de su matrimonio hizo que se enamorase de Natalia. El nivel de intimidad que llegó a alcanzar con ella satisfacía unas necesidades de las que hasta entonces no había sido consciente. Si dedicas la mayor parte de tus energías a una relación con otra persona y no lo compartes con tu pareja, le estás ocultando una parte de ti mismo. Si escondes quién eres realmente, te sentirás muy solo en tu matrimonio. Evidentemente, Pedro dedicaba tiempo a su relación con Natalia, pasando ante el ordenador horas que robaba de su matrimonio.
Debería haberse dado cuenta de que su actitud estaba dañándolo y se tendría que haber enfrentado directamente a ese problema, lo que habría mejorado su relación con Paula. Pero como no lo hizo, Pedro y Paula empezaron a distanciarse cada vez más, hasta que Pedro dio el paso hacia el adulterio físico: decidió conocer a Natalia en persona. Si Pedro no buscaba una relación adúltera de manera consciente, ¿acaso lo hacía inconscientemente? Aunque decía que el suyo era un matrimonio feliz y no era consciente de desear una aventura, se vio envuelto en una relación a través de Internet. No todas las personas que participan en foros o grupos de discusión acaban manteniendo una relación íntima. ¿Por qué Pedro sí? Lo cierto es que personas que han estado casadas durante muchos años experimentan una sensación de alejamiento hacia su pareja.
Este fenómeno tan común se considera parte de la «crisis de la mediana edad». Solemos relacionar este tipo de crisis con los hombres de negocios que tienen una aventura con su atractiva secretaria, pero tanto los hombres como las mujeres son susceptibles de experimentar ese vacío emocional o sentir aburrimiento dentro de su pareja, y tienen las mismas posibilidades de buscar a alguien «ahí fuera» que piense que son maravillosos, interesantes, divertidos y atractivos. Las fantasías a través de Internet pueden ser emocionantes y estimulantes. Como dije antes, una relación virtual es ideal porque no existen exigencias reales y no se impone ningún tipo de rutina. Estas cualidades ideales también están presentes en los primeros encuentros de las relaciones cara a cara: los amantes disfrutan de una energía renovada, necesitan dormir menos horas, se sienten más importantes en el mundo y están completamente absortos pensando el uno en el otro.
Sus encuentros parecen idílicos, y probablemente lo sean. A medida que pasa el tiempo y se van a vivir juntos o se casan, el idilio llega a su fin y empieza la vida real. Las aventuras electrónicas parecen más seguras que el adulterio físico porque, aparentemente, producen las mismas emociones sin dañar el matrimonio. Pedro se repetía esta afirmación constantemente, a pesar de haber pasado de la relación por ordenador a una más auténtica, que incluía llamadas telefónicas y, de vez en cuando, contacto personal. «Era muy sincero cuando pensaba que no tenía intención de acabar con mi matrimonio, y nunca lo deseé.
Mi extraña ambivalencia fue la causa de que no quisiera herir a mi esposa pero me permitiera a mí mismo buscar satisfacción con una extraña.» Algunas personas son capaces de limitar su aventura electrónica exclusivamente al ámbito del ordenador. Pero para la mayoría, el cibersexo se vuelve reiterativo en poco tiempo y la novedad de la relación empieza a decaer. Acaban frustrándose y aburriéndose y desean pasar a otra fase: la de las llamadas telefónicas y los encuentros personales.
Las relaciones a través del ordenador son limitadas. Por este motivo, muchas personas adictas a este tipo de relaciones tienen más de una pareja virtual. Es fácil abandonar a un amante electrónico frustrante y aburrido para buscar otro, y después otro. El sexo por ordenador es tan repetitivo que invita a buscar material para nuevas fantasías más extremas. La sociedad todavía no ha establecido reglas de conducta en las relaciones a través de Internet. Debido a las normas de la vida real, en la mayoría de las relaciones sexuales se presume fidelidad, pero en Internet parece posible tener tantos amantes virtuales como puedas encontrar.