La seducción emocional - empática
Esta seducción es sin duda la más reprimida actualmente, pues el corazón o el ejercicio de los sentimientos se hallan cada vez más desplazados hacia el nivel intelectual o sensorial puro. Lo utilizado son principalmente los movimientos calurosos tendentes a liberar el ímpetu cordial que parte de lo más profundo del ser. De una manera que puede ser seductora, aunque de antemano puramente analógica, la idea de tomarse a pecho conduce a la pareja a jugar principalmente con los brazos, los antebrazos y también los hombros, alrededor de esa zona del tronco que contiene el sentido energético de nuestras pasiones.
Mostrarse a corazón abierto o estar con alguien a brazo partido determina el origen de gestos como el de coger por los brazos, con todos los componentes que ello implica, con todas las vacilaciones a comunicarse con el otro de corazón a corazón.
Abrazar, tan próximo a "abrasar", habla bien a las claras del vínculo que se pretende, y sirve de simulacro en los gestos de la pareja que se busca entre sí, y que tiene la oportunidad de poner el corazón en el vientre en el curso de las tentativas de seducción.
Por ejemplo, tocar el muslo del otro no pertenecerá a la categoría de la seducción empática, y puede ser mal visto por alguien que es más corazón que vientre. Muchos gestos parten de la palma colocada sobre el corazón, más o menos conscientemente, gesto destinado a intentar demostrar al otro la buena fe del movimiento que parte justamente del corazón, lo que no es simbólico del todo, pero completamente explícito para millones de personas.
En cuanto al hombre, se trata de llevar su corazón hacia el otro, a dos manos si es un gran sentimental, con la mano derecha si lo es menos, pudiendo la mano izquierda afinar aún estos temas.
Para la mujer, el gesto es el inverso; ella lleva sus dos manos, a menudo planas, hacia el pecho, para mostrar hasta qué punto se toma a pecho, en lo más profundo de ella misma, la recepción del gesto de ofrenda del hombre. Según el estrecho contacto que ella realice con sus dos manos o con Una sola mano, más o menos próximas al corazón y en una alternancia cuya intensidad manipula, el hombre avisado puede leer hasta qué punto ha pasado su mensaje. Ello vale principalmente para que las mujeres bastante sinceras no tengan que jugar de forma amanerada con la tela del camisón, o con el ganchillo, revelando una vacilación coqueta a ritmo de vals.
Sucede que el hombre, para seducir a este nivel, cierra su puño como si aporrease su culpa. Ello significa que pone al corazón por testigo, que se auto-destruirá golpeándose antes que fallar al compromiso o al propósito que justifica este gesto lo suficientemente claro como para mostrar la intensidad de su deseo. ¡Téngase confianza en él, pues es un hombre de corazón! La empatia se encuentra exactamente entremedias de la simpatía y la antipatía. Es, pues, el instrumento, si cabe decirlo, adecuado para hacer circular el alma de una persona en la de otra. Los gestos «animados» están, pues, en el sentido etimológico, llenos de alma, como sucede en esas comunicaciones a veces muy pobres en demostraciones gestuales. Ello no quiere decir que se tema rendir fundamentalmente el empeño del alma con la seducción empática, que no calcula sentimientos si es verdadera, y si se quiere que termine por medio de gestos como los abrazos.
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La voz del corazón y el despertar del alma Toma simbólica del corazón por testigo, en prueba de buena fe. Los dedos abiertos indican, a través de esta micro separación seguida por los ojos bien abiertos, que la apertura por la vía del corazón no está excluida.
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