Quítate de encima los pesos emocionales
Después de preparar el camino para que la energía positiva entre en tu casa y tu corazón, es muy importante que hagas una limpieza y tires todo lo superfluo. Aunque ya hayas colocado la piedra necesaria en el área de tu bagua, tienes, de todas las maneras, que deshacerte de todo lo que no te sirva antes de aplicar cualquier otro rito más específico.
Solemos tener, muy a menudo, los armarios llenos de trastos, trapos viejos y vestidos que no nos pondremos nunca más. Las bolsas de trapos y los trastos se amontonan a la espera de tirarlos o regalarlos. La capa de polvo que los va cubriendo nos ayuda a ignorarlos en vez de a ocuparnos de ellos. Lo mismo ocurre con los sentimientos: vamos arrastrando un lastre emocional compuesto de todas nuestras fracasadas relaciones anteriores.
La simplicidad de las energías del bagua es tal que si limpias tu habitación y tus armarios de la mugre y de trastos, esto actúa como un tónico o una limpieza para tu corazón. Lo que
haces en tu casa se proyecta de igual modo y al mismo tiempo en tu corazón y en tu espíritu.
A continuación te damos algunos consejos sobre cómo deshacerte de lo superfluo para poder empezar a aplicar los ritos y los remedios en el área del bagua en el que hayas decidido hacer algunas transformaciones. A propósito, si mientras examinabas la casa has sentido intuitivamente que parte del bagua está pidiendo un equilibrio, asegúrate de que lo relacionas con tus sentimientos, tu relación afectiva y tu situación actual antes de empezar el trabajo. Entender lo que estás haciendo es tan importante como realizarlo.
Cuando empieces la limpieza, piensa sobre las cosas que te rodean (aparte de los elementos esenciales como la cama o el inodoro) y pregúntate qué es lo que hacen por ti. ¿Te hacen sentir enfadado, reacio, encantado o feliz? ¿Te inspiran algo, te dan frío o calor, te aburren o te estimulan? Si te generan cualidades positivas, conserva esas cosas, pero si la respuesta es negativa, entonces tíralas a la basura. Claro que sin el lado negativo no podríamos tener el positivo, y si estuviéramos rodeados sólo de cosas positivas, éstas no producirían necesariamente armonía. Tu propia energía se refleja en la energía de esas cosas que te rodean y que conforman tu lastre emocional. Si has llenado tus armarios con esas miles de cosas que llamas «tesoros», piensa un poco si lo siguen siendo. Quizá lo fueron en un tiempo, pero ahora son como esa relación de hace unos meses que te parecía un tesoro y por la que sin embargo ahora no moverías un dedo.
¿Limpieza física o limpieza espiritual?
Dos diferentes enfoques: uno implica elementos de limpieza como los paños del polvo, el aspirador o la escoba, y el otro es un ritual más espiritual, aunque igualmente se trata de un tratamiento.
Estoy segura de que no necesitas una explicación de cómo utilizar tu aspirador o cómo limpiar tus muebles, aunque el arte de este tipo de purificación es no hacer trampas. No limpies el polvo de la librería por encima sin levantar los objetos o los papeles diciéndote que como no se ve, no necesita limpiarse. Esto es lo mismo que tratar de evitar enfrentarse a los problemas en tu relación porque si nadie más los puede ver, entonces tú tampoco. Sin embargo, siempre sabrás que están ahí. Hacer un esfuerzo para limpiar a fondo es considerablemente higiénico.
Examina tu casa, todos los elementos que la integran: cuadros, espejos, electrodomésticos, suelos, etc. (no te olvides de mirar detrás del sofá también). Procura recordar si alguno te trae malos recuerdos y si te da la impresión de que no te aporta nada, tíralo. Aunque al principio te pueda parecer difícil, muy pronto te darás cuenta de lo rápido que se olvida una cosa, una vez te has deshecho de ella. Las pertenencias indican el tipo de persona que eres. Cuando se acumulan muchas cosas y trastos existe una posibilidad de que necesites revisar tu escala de valores. ¿Qué es lo que buscas en una relación?, ¿cuáles son tus prioridades? De igual forma, alguien que vive en un entorno muy minimalista necesitaría preguntarse: ¿están incluidas dentro de mi escala de valores las necesidades de los demás?, ¿le falta algo a mi vida?
Quizá te sientas feliz de vivir en el mayor de los vacíos, o por el contrario prefieras estar rodeado de objetos de arte: es una cuestión de gustos personales. Sin embargo, asegúrate de que es realmente un reflejo de ti mismo, y que no se trata tan sólo de una moda o de la imposición (el trueno) de alguien organizando tu vida y tu amor. Quién eres o cómo eres es algo bastante claro para los demás. Por el contrario, muy a menudo, somos nosotros mismos los que no tenemos la más mínima idea de cómo nos perciben los demás o de quiénes somos realmente.