El pulso se acelera, sube la presión arterial, aumenta la capacidad muscular, la sangre llega a nuestras mejillas y se generan más glóbulos rojos. No te alarmes, son los síntomas del enamoramiento, los mismos que explican cómo la pasión por una persona puede llegar a descontrolar tu vida y volverte una loca de amor.
No te comas el coco buscando al culpable de estas reacciones, la explicación la encontrarás en la feniletilamina, el cerebro se inunda de esta sustancia y responde segregando dopamina y oxitocina, responsables del deseo sexual.
Hay cosas que no se pueden ocultar, que se está borracho y que se está enamorado. Cuando nos encontramos con la persona deseada se dispara una señal de alarma y nuestro organismo entra en ebullición. La química del amor es una expresión acertada, en la cascada de reacciones emocionales hay electricidad, hay química. El sistema nervioso envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo.
¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra?
Innumerables investigaciones psicológicas demuestran lo decisivo de los recuerdos infantiles -conscientes e inconscientes-. La llamada teoría de la correspondencia puede resumirse en la frase: "cada cual busca la pareja que cree merecer".
No hay duda: el amor es una enfermedad, es una experiencia consumidora que nos tortura.
"Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer". Antonio Machado
