¿Por qué nos enganchamos a una relación obsesiva?
No es difícil sentir atracción por una persona obsesiva, ya que muchos de sus comportamientos son respetados y admirados por nuestra cultura. La responsabilidad, la posición estricta en cuestiones ético-morales y la capacidad de trabajo, entre otras, pueden hacer las delicias de cualquiera que aspire a una relación convencional. La «seriedad» continúa siendo en muchos grupos sociales una virtud prematrimonial. Si a lo anterior le agregamos una pizca de solvencia económica, el plato está servido.
Partiendo de estas «ventajas» podemos definir tres vulnerabilidades o necesidades básicas que facilitan el enganche con un estilo obsesivo-compulsivo:
Necesito a alguien eficiente a mi lado (incompetencia-fracaso),
Necesito a alguien que me encauce por la buena senda (autocontrol insuficiente), y
Necesito una pareja muy responsable y confiable (compromiso-lealtad).
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