Amores peligrosos

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Mujer, belleza y salud

¿Podemos relacionarnos saludablemente con una persona narcisista?

 

Abrirse a la realidad del otro y tratar de comprenderlo es una condición fundamental para construir un buen vínculo afectivo. No puede haber amor si el egoísmo manda, y no puede existir una comunicación eficaz si hay egocentrismo. Al aceptar la supuesta magnificencia de tu pareja, minimizarás tu ser poco a poco, y tu autoestima penderá de un hilo. ¿Qué opción queda? Que el narcisista decida producir una transformación radical en su vida y ser más generoso y humilde. Una revolución interior que no todos están dispuestos a emprender y que muy pocos logran.

ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA AFECTIVA
Para relacionarse con un estilo narcisista-egocéntrico, la mayoría de las personas recurren a dos estrategias básicas: adorar a la pareja sobre todas las cosas o bajarla del pedestal y humanizarla. Ambas tienen consecuencias complicadas de manejar.

Reconocer la «supremacía» del narcisista y rendirle honores
Para seguir esta estrategia hay que hacer de tripas corazón y guardarse el orgullo en el bolsillo. La idea es adaptarse de una manera radical al narcisismo de la pareja para que todo sea color de rosa. Esto implica aceptar sinceramente la supremacía del otro y autoconvencerse de que somos afortunados de tener una pareja que se sale de lo normal. Las personas que se deciden por esta opción asumen una actitud sumisa y complaciente en extremo. Los comportamientos más representativos de esta actitud son:
• Adoptar una posición subordinada para que la grandiosidad de la pareja no se vea alterada.
• Mostrar una admiración constante (elogios, halagos, adulaciones y refuerzos).
• Aceptar las pocas manifestaciones de amor, si es que las hay, porque «ésa es su manera de ser» y hay que respetarla.
• Mantener un perfil bajo para no competir con la pareja.
• Lo ideal es concentrarse y disfrutar de los logros del narcisista y olvidarse de uno mismo.
• Si se les señala alguna falla o error debe hacerse con absoluta delicadeza y diplomacia, la asertividad está prohibida porque son muy sensibles.
• Contribuir a su buena imagen con todas las herramientas posibles.
• Dejarse manipular a veces, para evitar discusiones.
• Es importante crear una «resistencia a la indiferencia». Este callo se va logrando a través de los años, con bastante esfuerzo y trabajo.
¿Qué opinas? ¿Estás dispuesta o dispuesto a decidirte por esta línea blanda? ¿Posees el don de la paciencia y la mansedumbre necesaria? Algunas personas se sienten orgullosas de poder servir al ego de su pareja y de fortalecerlo hasta reventar. En este sentido, una mujer comentaba: «Cuanto más importante sea él, más grande seré yo». Una curiosa forma de grandiosidad vicaria: el carácter transitivo de la baja autoestima.

Poner al narcisista en su sitio y bajarlo del pedestal
Esta posición intenta equilibrar la relación y volverla más democrática, lo cual implica una crisis asegurada, ya que el sujeto narcisista no aceptará bajo ninguna circunstancia perder o compartir el poder. La consecuencia de esta alternativa puede llevar a la ruptura, ya que la confrontación se dirige a los puntos más vulnerables del sujeto, al corazón mismo de su ego: «No eres tan especial como crees». No obstante la buena intención, hay que ser realistas: se necesitan varias toneladas de peso para bajar la intensidad ególatra del narcisista, así que no sólo es cuestión de buena voluntad y perseverancia, sino que el narcisista debe acceder al cambio.
Éstos son algunos de los comportamientos que definen esta actitud:
• Retirar la admiración y los halagos que sólo busquen alimentar el ego del otro. No más pleitesía obsecuente, aunque el otro la requiera.
• No colaborar con su buena imagen por obligación. Vestirse, arreglarse y comportarse como lo creamos conveniente. Si esto es útil o no para alimentar la grandiosidad de la pareja, es secundario.
• No reprimir la crítica o la discrepancia cuando sean justas y fundamentadas (tampoco se trata de castigar al otro ni de tomar venganza).
• Tratar de ser realista: habrá muy pocas o ninguna conducta altruista de parte de la persona narcisista, así que es mejor no hacer reclamos de ningún tipo y menos aún suplicar.
• En general, es preferible decir lo que pensamos y expresar los sentimientos honestamente.
• La mejor manera de desbaratar un estilo manipulador es conocer la intención de la persona que intenta el control: «¿Qué busca él o ella con esto?». Cada vez que descubrimos y ponemos de manifiesto, cuál es el verdadero propósito del narcisista, el comportamiento manipulativo pierde poder. Una vez conozcamos su motivación e intención, todo se reduce a no entrar en el juego.

Oposición firme y directa. ¿Eres capaz de irte por la línea dura o te detienen tus miedos e inseguridades? ¿Deseas realmente poner al narcisista en su sitio o todavía quieres compartir su estrellato? Algunas personas no son capaces de aplicar estos recursos de afrontamiento porque están apegadas y temen la reacción negativa de la pareja, sobre todo si existe una relación de dominancia-sumisión de vieja data. Rebelarse contra las figuras emblemáticas de autoridad y/o admiración no es fácil, porque de tanto estar sometidos, la costumbre se va instalando en el disco duro y se pierde lucidez. Alguien contaba el caso de un pequeño perro que molestaba a un león recién nacido; lo mordía, lo empujaba, lo perseguía, en fin, le hacía la vida imposible. Lo curioso es que cuando creció el león y se convirtió en un enorme animal que amedrentaba a todo el mundo con su imponente melena y su estruendoso rugido, seguía teniéndole miedo al insignificante perrito. Con sólo verlo a lo lejos, se orinaba de miedo. Así son de absurdos e irracionales algunos condicionamientos. A lo mejor eres un león o una leona que no se da cuenta de que los años han pasado y ya no tienes por qué temerle a quien te dominaba antes.


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