Emotividad - expresividad: El amor es puro sentimiento
La emotividad de las personas histriónicas-teatrales es florida y sin contención. Aunque suelen ser especialmente joviales y simpáticas, el problema aparece ante la falta de control sobre las propias emociones, que suelen dispararse espontáneamente y sin medir consecuencias. Las peleas con la pareja y las rabietas son frecuentes, debido a una muy baja tolerancia a la frustración: «Si las cosas no son como me gustaría que fueran, me da rabia». Podríamos decir que la inteligencia emocional, entendida como la capacidad de ser consciente de los sentimientos y hacerlos más razonados y razonables, deja mucho que desear en estas personas. En la mayoría de los casos, el lenguaje está saturado de afectividad y es exageradamente impresionista y sentimentalista. Dicho de otra forma: la carga emocional es intensa, especialmente en temas conectados con el amor y el afecto. Su tendencia a romantizar las relaciones interpersonales produce en los demás un efecto negativo y agobiante. Como he insistido en otras publicaciones, el amor no sólo es para sentirlo, sino también para pensarlo, cosa que la personalidad histriónico-teatral se resiste a hacer. Razonar demasiado les genera estrés; sentir, las transporta. Una paciente casada con un hombre histriónico-teatral se quejaba de los altibajos emocionales de su marido y la imposibilidad de sostener una comunicación fluida con él. Una de las primeras tareas que le sugerí fue que registrara durante quince días cómo se comportaba su pareja durante las discusiones que sostenían. El resultado de la observación fue el siguiente: «No presta atención... Cuando se sulfura, saca todo a relucir sin pensar lo que dice ni cómo lo dice... No tiene un objetivo claro en la discusión y si trato de hacerlo entrar en razón, sigue hablando solo... Vive en el pasado y me echa en cara cuestiones que yo ni recuerdo... No es capaz de analizar los problemas en detalle ni ver cuál es su cuota de responsabilidad, porque, según él, la culpa siempre es mía... Es muy sensible y le duele mucho todo lo que yo le digo, pero reacciona con ira.... A veces pienso que se pasa el día actuando, como si la vida fuera una comedia... Un día que discutimos, no me acuerdo por qué razón, se encerró en el baño y comenzó a gritar que era un desdichado... Como tuve miedo de que hiciera una locura, me subí a una silla y lo espié por encima de la puerta, y aunque usted no lo crea ¡estaba haciendo caras en el espejo mientras gritaba!».
La predilección excesiva por la emotividad-expresividad, sumada a las maneras ramplonas de seducción y conquista, hacen que estas personas sean evaluadas muchas veces como frivolas y superficiales. Una visión profunda del mundo y de uno mismo requiere de cierta madurez psicológica, y que la razón y la emoción se equilibren en un todo armónico. Oscar Wilde decía: «Estar enamorado es ir más allá de uno mismo», pero este viaje hacia la persona amada no sólo debe estar a cargo de los sentimientos. Si tienes alguna dificultad con tu pareja, no importa cuál sea, la emotividad pura y el sentimentalismo histriónico no te dejarán avanzar un ápice en la solución, el conflicto seguirá alimentándose a sí mismo.
<<< Volver al índice de Amores peligrosos

