Compromiso - lealtad: Necesito una pareja muy responsable y confiable
Es un hecho que las personas que responden por sus actos y compromisos generan confianza. Esperamos que los demás nos tomen en serio y cumplan la palabra empeñada, no importa que se trate de una aventura, un encuentro casual o una relación estable: la responsabilidad es un principio ético no negociable en
cualquier tipo de vínculo, porque nos da la garantía de ser respetados. Pues bien, en esto, la mayoría de las personas obsesivas son expertas. Además de ser extremadamente responsables, suelen ser fieles. El impacto que producen es de coherencia y de cierta solvencia moral, lo que las hace especialmente apetecibles para quienes valoran el compromiso afectivo o lo necesitan para compensar antiguos fracasos.
Una mujer sobreviviente de una relación pasivo-agresiva contaba entusiasmada las ventajas de su nueva conquista: «La verdad es que no puedo creerlo... Yo ya no confiaba en los hombres, pero éste sí vale la pena: es responsable, cuidadoso, comprometido, nunca llega tarde, es detallista y tiene en cuenta mis necesidades. No es egoísta como mi ex. Estoy sorprendida de que la vida me haya hecho este regalo...». Y era comprensible su euforia. Después de la pesadilla pasivo-agresiva, el contraste era indiscutible: «¡Un hombre que se preocupa por mí y mantiene su palabra!». Sin embargo, como ya vimos, la responsabilidad y el compromiso pueden transformarse en actitudes tan severas y férreas que terminan por destruir psicológicamente al otro. Hay que tener presente que el obsesivo exige lo mismo que da, multiplicado por diez, por lo tanto es muy probable que la responsabilidad que tanto admiramos en ella o él termine por volverse en nuestra contra. La responsabilidad compulsiva (rigurosa y fría), sin el equilibrio que proporcionan la ternura y la flexibilidad mental, se convertirá inevitablemente en una forma de tortura.
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