Cómo reconocer a una persona histriónica antes de enamorarse
Si el estilo afectivo histriónico-teatral no es tu tipo, no estés tan seguro o segura, podrías cambiar rápidamente de opinión si tienes delante una persona exhibicionista haciendo de las suyas. ¿Quién cae con más frecuencia en la telaraña histriónica? Las personas que poseen un esquema de ingenuidad-credulidad, cuya máxima es: «Quiero creer que te gusto de verdad». La candidez interpersonal durante la conquista hace estragos. Una paciente muy incauta, después de salir dos veces con el típico Don Juan, concluía: «Yo siento que él fue sincero... Creo que vio algo especial en mí.... No voy a ser una más, mi corazón me lo dice...». Cuando tuvieron relaciones sexuales, el hombre desapareció. El corazón también miente y se equivoca. Seamos realistas y un poco más maliciosos: la exclusividad sólo se logra con el tiempo compartido y bastante amor, cosa que es imposible en unas cuantas citas. «Me gusta gustarte» o «Me gustas porque te gusto» son premisas que te arrastran hacia el amor hostigante.
Algunas de las siguientes pautas pueden servirte para identificar a las personas histriónico-teatrales:
• Son llamativas. Ya sea por su forma de vestir, su manera de hablar, sus movimientos o sus gestos.
• Se implican emocionalmente en todo lo que dicen y hacen.
• Siempre estarán pendientes de decir lo que esperas escuchar o de adularte exageradamente, incluso cuando no mereces halago.
• No conocen la discreción, así que es probable que a los pocos minutos de estar en algún lugar público, ella o él se conviertan en el centro de miradas y comentarios.
• Son comunes frases como: «Es la noche más feliz de mi vida». «Nunca había conocido a alguien así», «Soy una persona afortunada». El problema no está en el contenido de las frases, que pueden ser ciertas, sino en la ligereza con que se dicen.
• Pese a la alharaca demostrativa, no es improbable que te estrelles contra un enorme «no» si intentas pasar rápidamente del «juego seductor» al «juego sexual». Habrás leído mal los códigos. Recuerda que para los histriónicos, «seducción» y «sexo» no van ligados necesariamente, lo cual no quita que el acto pueda consumarse.
• Es muy probable que existan roces, caricias, acercamientos comprometedores y a veces intrusivos, así como preguntas muy directas que harán que te pongas a la defensiva ante tanta arremetida o que simplemente te asombres sin saber qué hacer.
Un paciente llegó un día a la cita con su terapeuta sumamente avergonzado: «Lo siento, de verdad, lo siento... Le juro que apliqué todo lo que me enseñó, pero pudo más su belleza, su cuerpo, su piel, su perfume, su coquetería, su simpatía, en fin, doctor, entre ella y usted, decidí por ella... No importa que me regañe, pero nadie se hubiera resistido a esa mujer. ¡Si usted la viera...! Y lo peor, creo que estoy empezando a enamorarme... No digo que sus técnicas no funcionen, pero debería mejorarlas... A pesar de todo, ¿puedo seguir siendo su paciente?». La respuesta del terapeuta fue simple: «Empecemos de nuevo».
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