Autocontrol insuficiente: Necesito a alguien que me encauce por la buena senda
Esta es una versión más sofisticada del salvador o la salvadora. Esta vulnerabilidad se da en personas que han tenido épocas de su vida con mucho descontrol y excesos conductuales, y en un momento dado piensan que deben sentar cabeza y retomar el rumbo. Aquí es donde entra la «pareja terapeuta», quien con su buen ejemplo enseña el camino de la cordura y la contención. ¿Quién no ha escuchado alguna vez la siguiente declaración de amor/agradecimiento?: «Antes de conocerte mi vida era un desastre, pero hoy, gracias a ti, soy otra persona». Para alguien que quiere enmendarse de sus malas actuaciones y quitarse de encima los sentimientos de culpa, una persona normativa será vista como una oportunidad de redimirse, resetear el disco duro y hacer un «examen de conciencia» a fondo.
Hay muchas señoras agradecidas con sus «nueras» por haber rescatado al hijo descarriado de la juerga, las drogas o el juicio final. Lo que queremos señalar es que un número considerable de estas redentoras afectivas muestran un claro estilo obsesivo. Obviamente también hay hombres buenos samaritanos, que adoptan a mujeres fuera de control para encauzarlas, pero en la experiencia profesional dice que más mujeres que hombres desempeñando este papel. Para cumplir la función de benefactor y reeducador afectivo nadie mejor que alguien organizado, disciplinado, controlado y todos los demás «ados» que conforman el perfil perfeccionista.
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